ESTO DICE EL SEÑOR
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo.
Mateo 22, 37:39
¿Se nos esta enfriando la Fe?
La Sagrada Escritura ya advertía esta realidad:
“Al crecer la maldad, se enfriará el amor de muchos” (Mt 24,12).
El enfriamiento de la fe no siempre se nota como rechazo explícito, sino como:
Rutina espiritual sin encuentro vivo.
Oraciones “dichas” pero no vividas.
Confianza más puesta en medios humanos que en Dios.
Un Jesucristo recordado como figura del pasado, no como Resucitado y presente.
La fe se enfría cuando deja de ser relación y se vuelve solo costumbre.
a) Volver al encuentro personal
La fe revive cuando dejamos de hablar sobre Jesús y volvemos a hablar con Él.
Oración sencilla y diaria
Decirle la verdad del corazón, incluso la sequedad
Permanecer en silencio ante su presencia
“Señor, creo, pero aumenta mi fe” (Mc 9,24).
b) Escuchar la Palabra como viva y actual
La Escritura no es un libro del pasado; es Cristo hablándonos hoy.
Leer el evangelio del día
Preguntarnos: ¿qué me dice hoy? ¿qué me pide?
Dejar que la Palabra confronte, consuele y corrija
“La fe viene por el oír la Palabra de Cristo” (Rom 10,17).
2. ¿Qué fe es la que salva?
No se trata de “creer ideas”, sino de creer en la Persona viva de Jesús resucitado:
“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Rom 10,9).
La fe que salva:
Se centra en Jesucristo resucitado.
Implica confianza, no solo conocimiento.
Conduce a una vida transformada.
Se renueva en la experiencia del encuentro.
Los discípulos de Emaús creían… pero caminaban tristes. Solo cuando Jesús resucitado se les reveló, ardía su corazón (Lc 24,32).
c) Alimentarse de los sacramentos (especialmente la Eucaristía)
No hay fe encendida sin encuentro real con el Resucitado.
En la Eucaristía, Jesús no es símbolo: está vivo
La confesión reaviva el fuego apagado por el pecado
La gracia no sustituye el esfuerzo, pero lo hace posible
“El que me come vivirá por mí” (Jn 6,57).
d) Vivir la fe en comunidad
La fe aislada se debilita; la fe compartida se fortalece.
Caminar con otros creyentes
Escuchar testimonios vivos
Servir juntos
“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo” (Mt 18,20).
3. ¿Cómo avivar la fe en Jesucristo Resucitado?
4. Un signo claro de fe viva
Cuando la fe está encendida:
El corazón arde, incluso en la cruz
La esperanza no se apaga en la dificultad
Cristo es el centro, no un accesorio
La alegría profunda aparece, aunque no todo vaya bien
e) Dar testimonio concreto
La fe se aviva cuando sale de sí.
Servir al necesitado
Perdonar cuando cuesta
Vivir con esperanza donde otros se desesperan
“La fe, si no tiene obras, está muerta” (St 2,17).
El Resucitado sigue diciendo hoy:
“Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
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